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PRECIOS: Cuidado con lo que deseamos
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Septiembre 2009
“Estimado Sr Director general:
Ante la tesitura de mercado en la que nos encontramos, donde predomina una reducción importante del consumo de nuestros productos, nos inquieta la situación por la que pasa nuestras ventas. Estas han descendido en un 26%, según fuentes del histórico que manejamos. Antes esta coyuntura se recomienda una bajada de precios de productos y/o servicios, para fomentar mayor demanda” .
Esta es una reflexión sumamente frecuente en los tiempos que corren. Jugando con la elasticidad de los mercados, los directivos de empresas (fundamentalmente en el área comercial), se decantan por la reducción de precios de los productos que poseemos en catalogo. El deseo no es otro que reactivar las ventas.
Partiremos de la idea que no existen “”recetarios de cocina” para encontrar los caminos que nos acerquen al éxito empresarial, ni tan siquiera para capear la situación que ahora vivimos en las empresas. Aceptando esta premisa como cierta, si es conveniente que tengamos presente que consecuencias puede tener cambiar las políticas de precios de nuestros productos. Quiero dejar claro, para comenzar mi reflexión, que me refiero a cambios de políticas de precios estables, es decir, realizar promociones de ventas puntuales, no las encuadro en dichos cambios.
Reducir el precio de nuestros productos o servicios puede tener efectos colaterales que no siempre serán competitivos/rentables para la empresa, aunque en ocasiones pensemos que favorecerá nuestras relaciones comerciales con nuestro cliente, siendo esta decisión de interés para este y para la empresa, les sugiero reflexionar sobre algunos efectos no deseados (tóxicos):
- Reducir el precio, supone reducir el margen bruto del producto. Con lo que tendremos que vender más unidades para alcanzar los resultados pasados. Esto implicara un aumento de actividad en la organización, con lo que empresas que estén al limite de recursos (humanos, de gestión, organizativos, etc.) pueden colapsionarse. Podemos transmitir a nuestra organización a nivel interno que lo importante es el volumen de ventas, no el volumen rentable de ventas, esto implica modificar las políticas comerciales que hemos transmitido. Existen compañías ideadas para trabajar sobre margen, con lo que ponerlas a trabajar para conseguir rotación de producto genera rupturas/disfunciones organizativas.
- Si la reducción de precios no supone una disminución de margen bruto, es por que disminuimos costes en aspectos de comercialización, situación que implicara consecuencias inesperadas, como no aportar el valor añadido al cliente que hasta ahora proporcionábamos, disminución de servicios de apoyo, disminución de fuerzas de ventas o de calidad de esta, materia prima de menor calidad, aumento de marcas blancas, disminución de primeras marcas, o incluso, en el peor de los casos, perder la ventaja competitiva que poseemos.
- El precio es sin duda una de las etiquetas que identifican nuestro target para crear expectativas en su decisión de compra. Si reducimos el precio, corremos el riesgo de que las expectativas que generábamos en nuestros clientes, se ven afectadas de manera negativa y la decisión de compra por parte del cliente se vera influenciada por la desconfianza que transmitimos, ya no esperan obtener lo mismo. Sin confianza no hay venta.
- Reducir el precio puede tener como consecuencia cambiar nuestro target de cliente, es decir, dirigirnos a un publico que no es el que tenemos previsto en nuestro plan comercial, con lo cual las estrategias, políticas, objetivos, resultados previstos no se ajustan a realidad, mejor dicho a mercado, pues este lo hemos cambiado. Estaremos comercializando para otro tipo de cliente. Debemos realizar otro plan comercial, que afectara sobremanera al desarrollo y éxito del plan estratégico de la empresa. Cambiar de publico objetivo, puede tener como consecuencia la inadecuación del modelo de negocio que ahora tenemos vigente, para ser competitivos. Deberemos readaptarlo. Si realmente se produce ese cambio de público objetivo, lo aprendido con respecto al antiguo target por la organización servirá de poco, por no decir que supondrá un handicap para la comercialización, puesto que aplicaremos conocimiento de un tipo de cliente (necesidades, hábitos de consumo, posicionamiento, etc.), para otro de perfil diferente de cliente, que posee otras expectativas, otras necesidades.
- Reducir el precio de nuestros productos, puede afectar negativamente a nuestro posicionamiento como empresa y el de nuestros productos, es decir, la imagen que poseen nuestros clientes con respecto a nuestra organización y nuestros productos, favorecemos distorsiones, hasta el punto que puede ocurrir que a través de cambios de precios, consigamos un reposicionamiento no deseado, con las consecuencias que esto conlleva.
- Reducir el precio, puede provocar que empecemos a competir con empresas diferentes, de las que hasta ahora estaban en nuestro espectro de competencia y control. Empresas, estos nuevos competidores, acostumbradas a la lucha en mercados por precio. Empresas que poseen mayor experiencia en los segmentos nuevos que ahora buscamos, empresas desconocidas para nosotros, en definitiva peligro competitivo por inexperiencia.
Posiblemente existen más consecuencias que pueden implicar un cambio en las políticas de precios y seguro que Usted lector entendido, si reflexiona y profundiza en las ya comentadas o añade alguna de su propia cosecha, puede llegar a conclusiones muy interesantes.
Comentado todo esto, y con la seguridad de mantener el argumento de algunas líneas atrás, de que no existe recetario de actuaciones para el éxito, no me posiciono como un profesional que ve mal la reducción de precio, es mas en ocasiones no hay muchas más alternativas, pero si me preocupa que en algunas empresas se plantee como primera alternativa, ante el error de concederle únicamente unas consecuencias cuantitativas (ventas, margen, rentabilidad, objetivos), sin prever consecuencias cualitativas muy relevante para la competitividad de la organización (clientes, target, posicionamiento, imagen, ventajas competitivas, valor añadido, modelo de negocio, etc.). Solo he intentado enunciar incidencias que podemos provocar a través del cambio de precios, poniendo en sobre aviso a algunas empresas incluso que pueden no ser conscientes de tomar decisiones referente a fijación de precios y llegar a lugares donde no quieren estar.
Son muchas las empresas clientes que me manifiestan la toma de decisión de bajar precios, sin tomar en cuenta que posibles consecuencias que pueden conllevar dicha decisión y en definitiva se trata de ser consciente de las repercusiones, si merecen la pena, adelante, pero con toda la información y siendo conscientes de los efectos colaterales. Obviamente, bajar los precios no es la única posibilidad para seguir siendo competitivos, y muchas organizaciones así lo demuestran, aunque en ocasiones si es la primera opción o la más cómoda, para alcanzar el deseo de aumentar las ventas. Cuidado con lo que deseamos.
Rafael Cera
Consultor de Empresas
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